Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

 

 

Domingo Martín Medina, de lo delicuescente a la dinámica del volumen

 

Domingo Martín indaga en los prolegómenos e intersticios de lo delicuescente, de lo sutil evanescente, de la curva, el gesto y la dinámica del movimiento con total naturalidad, especialmente en su escultura. Es un artista que busca en la esencialidad de la evidencia la formulación de lo insinuado, tanto a nivel conceptual, como también en su creación más simbólica, alegórica, con pinceladas surreales y orgánicas. En el fondo es un buscador de lo esencial a partir de lo cotidiano, permitiéndose entablar un diálogo profundo entre lo que es en realidad, y lo que se insinúa que podría haber sido y que nunca será como uno piensa que debería ser. El autor, nacido en Barcelona el 11 de enero de 1959, trasladándose a México años después, se especializa en la manipulación y realización de papel Amatl consiguiendo una obra texturizada, muy elaborada, donde el grosor es importante para recalcar la fuerza de la materia en un contexto realmente expresivo, dinámico y abierto a una diversidad de interpretaciones.

 

Esencialmente escultor, realiza monotipos, obra sobre papel, técnicas mixtas, pintura, grabado, papel Amatl e instalaciones, manteniéndose un nexo de unión a nivel conceptual que oscila entre lo orgánico y lo simbólico-alegórico. Dialoga entre lo orgánico, que para él es importante en el sentido de remarcar el fuerte componente de tierra que posee su obra, con lo alegórico, también surreal, aspecto de su creación que es más sugerente, buscando interpretar una realidad que la transforma, y que le impulsa a potenciar sus partes invisibles que, sin embargo, están presentes en lo cotidiano. Por otra parte está claro que trabaja el concepto como símbolo de una forma de expresarse para alcanzar cotas de expresividad que sitúen al espectador en el punto de mira más claro respecto a la determinación de lo que importa que, en su caso, es la determinación vital que lo invade todo. Es un canto a la vida realizado de manera elaborada, donde la fuerza de la idea prevalece, manifestándose a través de los materiales empleados siendo partidario de formular una cierta diversidad de alegaciones a la propia existencia, no exenta de una sutil ironía.

 

Lo que importa es que para Domingo Martín la existencia en un diálogo continuo entre la determinación concreta de la biología y la vida y la búsqueda de la luz, de lo elaborado superior, instalándose en un camino en el que dialoga de forma constante con la materia y el espíritu para hallar en la dinámica del movimiento la explicación de la verdadera lucha que prevalece: la lucha de ser uno mismo, más allá de la apariencia.

Todo ello, teniendo en cuenta que el tiempo es blando y que los relojes marcan, a veces, horas inexistentes, mientras que, la magia de lo que está vivo se impone permitiéndole y permitiéndonos disfrutar conceptualmente de lo que realmente importa en la existencia: la fuerza del concepto del espíritu en lucha. Siempre, claro está, en diálogo permanente con lo biológico y la determinación real y su capacidad de superar las ideas para instalarse en un estadio superior: el de ser espectador de uno mismo y de todo lo que nos rodea, para ser conscientes de nuestro legado y de nuestro destino.

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

 

Domingo Martin Medina, papel Amatl

 

Papel Amatl  es la consecuencia del espíritu de investigación de Domingo Martin Medina. La búsqueda constante de nuevas ideas le potencia  crear dentro de la densidad de la materia, porque siente que está más cerca de la tierra.

Su conexión con el planeta es visual y ancestral. Trabaja los aspectos de la imagen, de la posibilidad de estar en mitad de una investigación en la que lo esencial es poner de relieve su vinculación con el grosor, entendido como parte de la vida misma.

 

La materia es la base del inicio de su  idea. El trabajo de las texturas  le permite expresarse con una dinámica expresiva, gestual, y, a la vez, medida, concreta, geométrica... O una  combinación de ambas.

 

Las presencia constante de signos y el poder de conectarse con lo primitivo para mostrar la relación evidente que todos conocemos entre la naturaleza, el ser humano y el factor tiempo le permiten ser armónico con lo externo a partir del yo interior.

Trabajar con el papel Amatl le proporciona un cultivo del grosor, del volumen y de las texturas.

 

Experimenta con texturas, para conseguir cambiar el aspecto de la zona afectada.  Es decir que cuando trabaja el papel, experimenta con la densidad del mismo, para ser más expresivo, para construir una especie de universo imaginario en el que todo tiene cabida, porque es consecuencia de su determinación en conseguir que la idea se consolide.

 

Y en este imaginario de cosas, términos y conceptos, ideas, expresiones y materiales: el tiempo.

El tiempo refleja que el discurso de la evolución quede expresado en su particular homenaje a la evidencia experimental material. De ahí que su creación está por encima de convencionalismos porque no pretende ser directa, sino compleja, pero, a la vez, sutil, presentado siempre una tendencia a simplificar las cosas, aunque sin renunciar a nada.

En cierta manera su creación en papel Amalt es un trabajo muy laborioso tanto a nivel técnico como de concepto que se adentra en el minimalismo expresivo.

Está concebido como parte de un todo integrado, pero, a la vez, como la determinación del autor de ir más allá de la representación y buscar la fuerza de lo expresado para superar la narrativa detallista.

Es más pretende ser austero, buscando el sincretismo, la fuerza de la propia realidad, sus posibilidades de alcanzar la necesaria conexión.

Busca, experimenta y desarrolla, consolida los criterios que le permiten jugar a dos bandas en el sentido de ser directo y a la vez discreto, fuerte y determinante pero, al mismo tiempo, sutil y sensible.

Por un lado es un artista comprometido con el tiempo y espacio tanto de nuestra época como también de la antigüedad.

 

Nacido en Barcelona, vive muchos años en México donde da a conocer su innovador trabajo con el papel Amalt.

 

Busca establecer los parámetros del grosor, del cultivo de la materia. Un proceso que a su autor le encanta para establecer los límites, para controlar, expresarse, desarrollar y definir.

Personajes, signos primitivos, elementos geométricos, la materia como reina de la esencia.

No es informalista, porque prefiere establecer un claro diálogo material, una dinámica determinada que, a veces, se quiebra, y aparecen, de repente, signos.

El concepto tiempo siempre está presente en esta obra y gracias a ella la fuerza de su creación alcanza la determinación de la realidad como algo mágico, pero presentado con gran sencillez y elaboración al mismo tiempo.

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

 

 

Domingo Martin Medina: el grabado y la presencia de la pareja

 

La extensa producción artística de Domingo Martin Medina, artista nacido en Barcelona el 11 de enero de 1959, trasladándose a vivir a México en 1987 y, después, a Menorca, con exposiciones tanto en América como en Europa, cuya dilatada muestra de disciplinas que domina  incluye al grabado, que al igual que los monotipos se caracteriza por su gran calidad, pero con la salvedad que apuesta por un tipo de obra menos cromática, más  expresiva y con una temática más variada y centrada en la figura humana. No solo en la figura de la mujer, sino de parejas, y, también presencia de abstracciones.

 

En este contexto no se centra en exhibir a la mujer como símbolo principal, sino a la pareja, siendo esencial su contribución.

 

Se trata de obra gráfica que no busca el detalle, sino que aporta su capacidad de insistir en la parte expresiva, en la fuerza que hace que su producción tenga la misión de ser más visual y, a la vez, apoyarse, en la necesidad de contar historias, de ser un poco más explícita dentro de su planteamiento.

 

Experimenta de forma permanente, especialmente interesado en la técnica al servicio del concepto, porque considera que es fundamental poder expresarse de manera distinta según la idea que se quiera transmitir.

 

Es un creador que posee una actividad muy elevada, y que precisa de diferentes disciplinas para expresarse.

 

Especialmente interesado, en líneas generales, en su obra en los aspectos más primitivistas y de culturas mesoamericanas, durante su estancia en México, y, luego, con una obra más orgánica coincidiendo con su traslado a vivir a Menorca, hoy se concentra en el concepto de los polos apuestos, la teoría de los contrarios y se interroga en aspectos tales como la luz y la oscuridad, la diversidad de manera y formas de ver la existencia.

 

             Joan Lluís Montané                   

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

 

 

                                   El papel de lo mitológico en los dibujos de Domingo Martin Medina

 

En sus dibujos destaca el papel de lo mitológico, la fuerza que se desprende de su particular homenaje a las pirámides, a las culturas indígenas de Mesoamérica y al papel que desempeña sin mencionarlo ni representarlo formalmente a Quetzalcóatl, la serpiente emplumada.

 

Quetzalcóatl representa claramente la dualidad siempre presente tanto en la condición humana como en el universo circundante. De ahí que como es arriba es abajo y a la inversa, como es armonía es caos, la fuerza que se deriva de los contrarios engrandece todavía más la expresividad que emana de una dinámica vitalista en la que la materia convive con el espíritu en armonía.

 

Considera que como los toltecas que el ser humanos es dual y el universo consiguientemente también.

 

El ser supremo crea todo lo existente, pero también lo destruye completamente. Esta dualidad es la que le permite a la vida ser vida, porque si no hubiera este discurso dual, la fuerza unidireccional de la vida moriría de inanición. De ahí que siempre que exista luz, estará la sombra.

La sombra es ausencia de luz, pero, también, la fuerza que le permite a la luz expresarse.

 

Si hay un muro que actúa de contención del agua, a mayor presión más posibilidades de que se desborde.

El agua al igual que la existencia tiene que ser libre. No hay que dejase dominar por las viejas concepciones. Lo importante es que todo el mundo sepa los límites, sea consciente de la realidad y actúe en consecuencia.

Por esa razón es fundamental que seamos vigilantes de los aspectos más controvertidos que definen la propia existencia.

 

En cierta forma Domingo Martín nos está diciendo que dejemos de ser lo que no somos, para enfocarnos en lo que somos a partir de asumir lo que nuestro interior es. Por eso es tan importante para el autor expresarse con total naturalidad a través de sus distintas disciplinas en las que predomina el volumen.

 

Sus dibujos establecen su clara vocación escultórica, su predominio por una obra en la que el volumen juega un importante papel como vehículo expresivo.

 

Sus construcciones, sus elaboraciones de una realidad de mitos y signos, parten de estructuras y construcciones, que se integran unas con otras, pero que, sin embargo, no se fusionan. Juega con las posibilidades de expresión que se desprenden de su experimentación formal, buscando el dinamismo que encierra la arquitectura de los ancestros.

En su obra hay movimiento, poder, energía y fuerza. No se trata de emplear de manera aleatoria los signos de unas civilizaciones muy avanzadas por la época en la que se desarrollaron, en las que lo importante era no sólo el culto a la vida, sino también  la devoción por los muertos, la fuerza del sol, el poder de la luna y la determinación de las estrellas.

 

El hombre miraba al cielo y se deslumbraba ante tanta belleza. En ocasiones era tal la belleza que contemplaba que se quedaba extasiado y se focalizaba en ser consecuente con uno mismo para poder abarcar el conjunto de multiversos.

 

En todo momento hay la sensación de que el movimiento define el sentido último de lo que presenta. De ahí que Domingo Martin sea muy respetuoso con lo que existe, porque sabe que en cualquier momento se producen cambios.

 

Sus dibujos, en ocasiones complejos, son, en realidad,  la expresión de la existencia en su estado más puro, con emociones, sentimientos y la determinación en mostrarnos que todo lo que existe es movimiento. Y lo hace con la naturalidad de quien respeta las culturas antiguas, las civilizaciones maya y azteca, a todos los pueblos que en la tierra han sido.

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Domingo Martin Medina: técnicas mixtas e instalaciones

 

Interesado por la dinámica iconográfica de las culturas mesoamericanas, por la dualidad de polos opuestos, por las diferentes concepciones que nos hablan de la determinación expresiva de su producción artística en ocasiones y en otras por su actitud minimalista y contenida, la aportación que realiza Domingo Martín Medina al arte contemporáneo es su excelente trabajo en la elaboración de obra y del papel Amalt en México y sus dibujos de carácter iconográfico basados en las culturas mesoamericanas.

 

Es en este país donde realmente concentra gran parte de su producción más significativa.

 

En esta línea también es importante la aportación que lleva a cabo de esculturas de la luz hoy en día desde su estancia en Menorca.

 

La teoría de opuestos es fundamental para darse cuenta de cómo funciona verdaderamente el mundo. Y es por este motivo que en cada etapa que va consumiendo de su carrera artística se plantea a través de su obra distintas aportaciones.                                                                     

 

Posee una gran capacidad y variedad de registros, basados fundamentalmente en la técnica que aplica para potenciar el concepto de lo expresado. Por consiguiente lo fundamental para Domingo Martín es la forma de enfocar las cosas.

Lo que está claro que su obra oscila entre lo orgánico y expresivo y lo dual, minimalista y matérico. 

 

Su trabajo sobre el papel Amalt, supone la aportación contenida y a la vez expresiva a la investigación matérica, y, también, una nueva formulación natural de los símbolos indígenas.                                               

 

Es evidente que indaga en la transmutación que conlleva el cambio, en la fuerza de la elaboración de una actitud sólida respecto a la dispersión, pero sin caer en la contundencia expresiva, sino en una obra elaborada y muy pensada.

Con respecto a sus instalaciones algunas de ellas son de gran formato, de carácter orgánico, pero a la vez, complejas. Mientras que su producción de creaciones en técnica mixta  están en la línea tanto de sus dibujos, como de sus grabados y monotipos, elaboradas y con carácter.

 

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Los  monotipos de Domingo Martin Medina y la mujer como centro

 

Los monotipos enriquecidos de Domingo Martín Medina presentan como novedad torso de mujer y alegorías a su aportación femenina como temática principal.

Se trata de poner el acento en la contribución que esta realiza para darle si cabe  mayor realce.

Está claro que con ello pretende apoyar la figura femenina como centro de atención, elaborada a partir de símbolos.

 

Simplifica para no caer en el detalle para conceptuar una obra simbólica, expresiva, cromáticamente visible, con colores primarios y secundarios. El resultado son unos monotipos que son con presencia clara de volumen, que no se enmarcan en una previsualización típica, sino que están confeccionados de forma muy calculada y destacan por su determinación tanto cromática como de volumen.

Estas impresiones únicas, - tras su impresión la plancha se destruye-, así como también la aportación de obra gráfica enriquecida a posteriori y convertida luego en monotipos, destacan por  su concepto y contundencia.

Se trata de mandar un mensaje realmente elaborado y que destaca por expresar con determinación la capacidad que tienen los símbolos para captar a la gente y hacerla reflexionar acerca del mundo

 

Domingo prueba en ocasiones nuevos colores, buscando el efecto contraste a nivel cromático, apostando por colores fuertes, que no ofrecen duda, por colores que poseen una alta capacidad expresiva.

Su predilección por los monotipos revela su carácter, para incorporar nuevas técnicas, colores y procedimientos.

Su actitud de innovar es fundamental para que su obra tenga una atención clara y definitiva.

 

Hay que tener en cuenta que los monotipos se obtienen de la plancha ya terminada, y, por lo tanto,  no deben confundirlos con las pruebas de estado o pruebas de autor. El resultado es una obra que impacta por su gran colorido, y, también por el concepto.   

En estos monotipos podemos observar como el artista implementa su interés focalizándolo en la aportación biológica, resaltando, de esta forma, la importancia que le concede tanto a la mujer como lo que esta encierra.

Es por esa razón que su estética recuerda, también, a una obra realizada con determinación para conseguir un objetivo que es presentar un mensaje de esperanza al mundo.

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Esculturas de luz, la sutil presencia del volumen en su obra elaborada en madera y bronce

 

Domingo Martin Medina es esencialmente un escultor que trabaja en otras disciplinas artísticas con el volumen y que lo hace, no solo como complemento del mismo, sino porque realmente precisa expresarse para explorar otras posibilidades.

 

Después de años en México ahora Menorca de donde ha surgido la serie de esculturas de luz.

 

Su obra escultórica conecta con los ancestros menorquines, pero, también, con los ancestros globales planetarios. Es consecuencia de su actitud vital, siempre al lado de nuevas investigaciones tanto formales como estructurales más profundas.

 

Sigue en su búsqueda de la explicación de la dualidad de este universo que nos ha tocado vivir. Una dualidad que se basa en la luz pero también en la presencia de la sombra, de la oscuridad.

 

Toda escultura emite sombra y por lo tanto es dual.  Y esta dualidad le acompaña siempre en su discurso escultórico.

Su producción artística se caracteriza por la austeridad, por investigar formalmente y estructuralmente las aportaciones de cada cultura.

 

Predominan las formas curvas, los huecos, los gestos, siempre presentando sus estructuras en movimiento.

 

Son esculturas que no pretenden imponerse con el volumen, sino con la dinámica de lo insinuado, por eso tienen muchos huecos, formas alargadas, gestos, como si el movimiento definiera un cierto grado de inmaterialidad, a pesar de que los materiales empleados son la madera y el bronce.

En ocasiones sus piezas poseen un cierto primitivismo ingenuo,  y, en otras, son un culto a la dinámica de los ancestros.

 

En líneas generales en su producción escultórica predominan las formas orgánicas, porque busca desde la materia la luz, desde el concepto de lo espiritual la determinación material.

En su caso esta aparente contradicción, reafirma la existencia de un universo dual, un universo apoyado por lo negativo y positivo.

 

Sus formas son alargadas, otras sutiles, suaves, como si se tratara de insinuaciones. Y estas insinuaciones nos transportan a la figura de la mujer, que aparece de forma sutil, y, también a formas que recuerdan las aportaciones de lo primitivo, de esculturas africanas, de producciones indigenistas.

 

Todo ello conforma un mundo entre orgánico y mironiano, surrealista y concepciones próximas a la producción de Henry Moore. Pero, también, a la vez, se trata de  conectarse con la fuerza que prevalece de los ancestros, de lo mágico que es considerar a la vida, como el aporte más esencialmente bello para determinar el sentido último que se le quiere dar a su producción.

 

Por otra parte Domingo Martin es un creador que precisa cambios de lugar y de zona para conectarse con la dinámica de transformaciones que podemos considerar como los prolegómenos de un cambio más profundo que le impulsa a ser universal a partir del estudio y del trabajo de  la cultura de cada país..

 

Nacido en Barcelona, vive años en México, después Menorca que alterna con Barcelona.

Es fundamental para el escultor que  pueda ver la misma perspectiva de un tema desde diferentes sitios, siempre aportando algo nuevo, pero sin perder de vista su gran visión universal.

 

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)